Hilarión Iparragirre paseaba silbando por aldeas y ciudades, por calles y plazas, practicando lo que consideraba la ilusión de su vida: afilar cuchillos, navajas y tijeras.
Al menos una vez al año. En vacaciones.
Este acto sublime de libertad le costó tres noviazgos y el matrimonio, pero nunca dejó de hacerlo.
NOTA: también puedes encontrarlo en libro de mano en www.lulu.com
0 Respuestas a “PENTAGRAMA”